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  1. El laico capuchino busca a Dios, escucha a Dios, se deja amar y moldear por Él presente en la creación.
  2. El laico capuchino sigue a Jesucristo y vive el evangelio, en y con la mirada de Francisco.
  3. El laico capuchino, consciente de su realidad humana y espiritual, tiene la madurez necesaria para descubrir, asumir y vivir su proyecto personal de vida evangélico.
  4. El laico capuchino da testimonio alegre, coherente y cálido de su experiencia de Jesucristo en su entorno familiar, laboral, eclesial y social.
  5. El laico capuchino comparte con otros su vida, se deja acompañar, corregir, sabe escuchar, está dispuesto a la comunión y al compromiso fraterno.
  6. El laico capuchino asume la minoridad como estilo de vida, poniéndose siempre al servicio del otro, viendo en él a Jesucristo.
  7. El laico capuchino es orante, vive los sacramentos en plenitud y está en comunión con la Iglesia.
  8. El laico capuchino es un discípulo misionero al servicio de Jesucristo dentro de la Iglesia.
  9. El laico capuchino es artífice de la paz y de la reconciliación.
  10. El laico capuchino respeta y acepta a los que piensan distinto, no hace diferencias de raza, credos ni clases sociales.